La actividad comienza con un ascenso a bordo de un Pisten Bully especialmente acondicionado para pasajeros, que te lleva por paisajes de nieve y bosques hasta alcanzar algunos de los miradores más espectaculares del cerro. A medida que ganás altura, la inmensidad del entorno invita a detenerse, contemplar el silencio de la montaña y conectar con la naturaleza en su estado más puro.
Durante el recorrido se realizan paradas en miradores naturales, una breve caminata acompañada por un guía de montaña y un brindis para disfrutar el momento. La experiencia culmina con una cálida cena en el refugio del cerro, el broche perfecto para una noche rodeada por la magia de la montaña.