Cuando el bosque fueguino comienza a apagarse con las últimas luces del día, la aventura recién empieza. Recorrerán antiguos senderos abiertos por hacheros hace más de un siglo, rodeados por el silencio, el aire puro y la inmensidad de la naturaleza. Desde distintos puntos del camino aparecerán vistas sorprendentes de la Bahía Ushuaia y las montañas. Al llegar al domo de montaña, el calor del fuego y un vino caliente marcarán una pausa inolvidable. Luego, iluminados únicamente por nuestras linternas, nos internaremos nuevamente en la oscuridad del bosque hasta alcanzar un refugio exclusivo, donde nos espera el auténtico guiso de montaña, un buen vino y la incomparable sensación de estar en uno de los rincones más inhóspitos y auténticos del Fin del Mundo.